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Aprender felices

Estamos orgullosos y contentos de haber co-organizado y participado con variadas exposiciones en el II Encuentro de las Relaciones Saludables y Felicidad, el pasado 20 y 21 de abril.

Dentro de nuestros expositores invitados estuvieron Alejandro Adler (USA) y Ricardo Arguís (España). Además, presentamos la visión y misión de nuestra fundación, a través del programa Rutas y Travesías, la charla Sembrando una nueva educación en Peñalolén a través de las Flores de Bach, el taller vivencial Juegos para contagiar felicidad y el adelanto de lo que será nuestro documental Pistas para la Educación en Chile.

La ponencia de Alejandro Adler se basó en los aportes de la Psicología Positiva, entendiendo que la felicidad no equivale a la ausencia de infelicidad. Para Adler “es esencial estudiar lo que funciona bien en los seres humanos y no sólo la psicopatología”. El investigador sostuvo que “el bienestar y la felicidad tienen un valor instrumental que contribuyen a mejorar la salud física, el desempeño académica y profesional, el interés por la comunidad y el medio ambiente, e incrementa la creatividad, entre otros beneficios”.

Sus estudios los ha basado en un modelo de florecimiento humano (Seligman, 2011) que incluye la Positividad, las Relaciones, el Involucramiento, el Sentido y las Metas Alcanzadas (PRISMA). Este modelo es complementario al de la enseñanza académica propiamente tal y, a través él es posible desarrollar una Educación Positiva: un nuevo paradigma del aprendizaje que hace hincapié, tanto en la importancia del bienestar para el éxito académico y otros efectos positivos, como en la importancia del bienestar en su propio derecho como un objetivo de la educación. Este modelo educativo se está aplicando en algunas aulas de Estados Unidos, Inglaterra, Australia, Nepal, China y Bután (este país ha aplicado el modelo en todos sus colegios).

Dentro de las enseñanzas de herramientas y hábitos de bienestar que Alejandro Adler destaca están: la meditación, el ejercicioo físico, la resiliencia, la conciencia de sí mismo, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la comunicación, el pensamiento creativo y la comprensión de emociones y estrés.

El investigador declaró que “el reto para Chile en el ámbito educativo está en abrir un diálogo a escala local o nacional, preguntándonos qué significa la educación y qué queremos para nuestros niños y jóvenes. Además, cómo medimos estas nuevas dimensiones educativas, más allá del desempeño académico; y qué tipo de intervenciones y programas nos permitirán cambiar el paradigma educativo hacia una dirección integral”.

En tanto, la presentación de Ricardo Arguís se centró en su programa Aulas Felices: Psicología Positiva aplicada a la Educación, desarrollado por el Equipo SATI, un Grupo de Trabajo de-pendiente del Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza” de Zaragoza y que es encabezado por Arguís.

“Los educadores, con frecuencia, solemos caer en ese mismo error: creemos que el bienestar de nuestros alumnos se producirá en un futuro, y concebimos su aprendizaje como una dotación de conocimientos, destrezas y actitudes que algún día darán sus fru- tos, y les permitirán encontrar un trabajo y unas condiciones de vida para que, finalmen- te, algún lejano día,… puedan ser felices. Además, creemos que “ser feliz” es algo que vendrá dado automáticamente, por el mero hecho de poseer una formación básica, un trabajo y una familia. Pero ¿realmente ayudamos a nuestros alumnos a aprender a ser felices? Aprender a disfrutar de un paisaje o de la música, experimentar satisfacción en nuestras relaciones de amistad, autorregular nuestra conducta con una sensación perma- nente de consciencia y calma, comprometerse en acciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y erradicar las injusticias en el mundo, y un sinfín de otras muchas ha- bilidades que pueden promover el bienestar personal y social, son tareas que los niños y jóvenes no aprenderían fácilmente por sí mismos, y que exigen la colaboración de los adultos responsables de su educación. Este trabajo no es cuestión exclusiva del sistema educativo, sino que debería ser una acción conjunta y coordinada desde todos los ámbitos implicados en la formación de nuestros niños y jóvenes”, sostiene el Equipo SATI en el programa de Aulas Felices.

Las características básicas de este programa educativo desarrollado por Ricardo Arguís y su Equipo SATI son las siguientes:

– Un modelo integrador que permita potenciar el desarrollo personal y social de los estudiantes.

– Que unifique y estructure el trabajo que, en la actualidad, se está desarrollando en las escuelas en torno a la Acción Tutorial, la Educación en Valores y las Competencias Básicas relacionadas con el desarrollo personal, social, y aprender a aprender.

– Que tome como núcleo central el desarrollo de dos conceptos de especial relevancia dentro de la Psicología Positiva: la atención plena y la educación de las 24 fortalezas personales (Peterson y Seligman, 2004). La atención plena será el funda- mento básico, de modo que, potenciando actitudes de plena consciencia y autocontrol, podamos capacitar a nuestros niños y jóvenes para desarrollar en sí mismos las 24 fortalezas personales que constituyen los rasgos positivos de su personalidad. Y todo esto con el referente final de hacer a nuestros estudiantes más autónomos, más capaces de desenvolverse en el mundo que les rodea y, en definitiva, más felices.

A través de las distintas presentaciones que realizamos en el II Encuentro de las Relaciones Saludables y Felicidad, creemos que la felicidad en el bienestar de nuestros niños y jóvenes es un objetivo que podemos alcanzar no sólo en el futuro, sino también en el día a día, a través de un , sin restarle importancia a nuestro pasado y al futuro.

 

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