[El Mercurio] Cuatro lecciones sobre educación que el año lejos de las escuelas ayudó a reforzar

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El 2020 supuso miles de nuevos desafíos educativos, pero también ayudó a crear mayor conciencia respecto a ciertas nociones que, por lo general, solían pasar desapercibidas.

El 2020 supuso miles de nuevos desafíos educativos, pero también ayudó a crear mayor conciencia respecto a ciertas nociones que, por lo general, solían pasar desapercibidas.

Los últimos meses significaron un giro importante en la forma de entender el concepto de colegio: la sala de clases se reemplazó por pantallas, los compañeros se volvieron distantes y WhatsApp pasó a ser un aliado para resolver dudas en zonas con baja conectividad.

En medio de estos cambios vertiginosos, el 2020 también supuso poner en la palestra ciertas nociones educativas que antes pasaban más desapercibidas, como la relevancia que tiene la profesión docente o la necesidad de que los colegios involucren más a las familias para potenciar los procesos de aprendizaje.

Aquí, especialistas del área comentan respecto a las lecciones que les parecen claves, con miras, además, al año que recién empieza.

1 Los profesores son irremplazables

A mediados de 2018, la ciudad de Suzhou, en Jiangsu, China, generó noticia por incorporar robots humanoides a las salas de clases de sus cursos de prebásica. Los nuevos integrantes tenían cámaras, detectores de sonido y micrófonos, los que usaban para contar cuentos o hacer preguntas a viva voz. El piloto pionero llevó a muchos a especular sobre el rol de los profesores ante el auge creciente de la tecnología.

Pero si algo mostró la pandemia es que a pesar de los avances, los docentes siguen siendo esenciales.

A diferencia de un robot o aparato tecnológico, a los docentes “no solo nos ha tocado acompañar a nuestros estudiantes desde el punto de vista académico, entregando contenidos o trabajando habilidades, sino además desde el punto de vista emocional”, explica Manuel Calcagni, profesor de Historia y Geografía del Instituto Nacional, además de ganador del Global Teacher Prize 2020.
Teniendo que ayudar a sus hijos en casa, muchos papás han abierto los ojos al rol significativo que juegan los profesores, agrega Cristián Bellei, investigador del Centro de Investigación Avanzada en Educación (Ciae) de la U. de Chile.

“La pandemia nos muestra que la docencia es una profesión muy compleja y que mediar para producir oportunidades de aprendizaje es un trabajo difícil. Hacerlo con un niño -como ocurre en el hogar- es difícil, y hacerlo en grupo es todavía más”.

2 Los vínculos sociales son claves para potenciar aprendizajes y disminuir el riesgo de deserción

Tras meses de colegios cerrados, el abandono permanente de las salas de clases ha sido uno de los temas que más preocupan a los educadores.

“La inasistencia es un factor de riesgo que se universalizó”, indica Mahia Saracostti, profesora titular de la U. de Valparaíso y directora de la Cátedra Unesco Niñez, Juventud, Educación y Sociedad.

La académica cree que además de la necesidad de que papás y docentes refuercen la idea de que educarse permite forjar un mejor futuro, es necesario involucrar a los compañeros de curso en las estrategias de retención, preguntándoles sus opiniones y pensamientos.

“Muchas veces no los incluimos en las intervenciones psicoeducativas. Pero dentro de los pares hay chicos que pueden tener un liderazgo que ayude a sostener el proceso educativo de otros en más riesgo”.

Trabajar en pos de la retención “supone planificar un tipo de retorno, aunque sea parcial, paulatino o pequeño a la escuela, de manera que aquellos que tienen las peores condiciones en sus casas, encuentren en ellas un espacio seguro en el que sentirse convocados y así poder ‘oxigenarse’ del confinamiento, reenganchándose con su experiencia formativa”, sugiere Bellei.

3 El currículum no tiene por qué ser algo extremadamente rígido

“El currículum chileno y sus reformas recientes tienen un énfasis muy fuerte en lo académico. Eso está bien, lo académico es importante, pero lo que las evaluaciones estandarizadas y el sobreénfasis en el desempeño en Lectura, Matemáticas y a veces en Ciencias, junto a la importancia de los rankings han hecho es que la educación en Chile esté muy sesgada hacia ese ámbito. En cambio, cuestiones como la formación personal, los hábitos de vida saludable, la formación ciudadana, la motivación, o la capacidad de tener un proyecto propio de vida -los aspectos que llamamos sociales e intrapersonales y que conforman el desarrollo integral, que es el objetivo de la escuela-, están mucho menos valoradas y enfatizadas”, cree Bellei.
“Esto es algo que sabemos de antes, pero que la pandemia ha revelado de manera más crítica”, explica.

“El currículum efectivamente es flexible, uno siempre tiene la posibilidad de profundizar cierto contenido o habilidad”, agrega Calcagni.

“Creo que ahora quedó en evidencia eso. Quedaron muchos temas pendientes porque no teníamos la frecuencia ni los espacios para profundizar como hubiera sido en vivo y en directo, pero logramos hacernos preguntas: ¿de todo esto, qué es lo más importante? ¿Por dónde podemos conectar mejor con nuestros y nuestras estudiantes? ¿De qué manera podemos vincular todos estos contenidos con toda esta realidad que estamos viviendo? Así vimos que, efectivamente, hay contenidos y habilidades que son fundamentales, y otros que son más auxiliares”.

4 Involucrar a las familias es clave para generar mejores resultados pedagógicos

“En el contexto de pandemia, se produce un mayor entendimiento de la relevancia de los profesores y de la escuela por parte de las familias”, plantea Mahia Saracostti.

“Pero por otro lado, el profesor y la escuela también se acercan más a las familias, preocupados de poder identificar cómo están los niños, de mantenerlos conectados. Así, muchos docentes hoy conocen más sobre la realidad en la que ellos viven”, agrega la especialista.

Sabiendo esto, la entrega de contenidos se puede adecuar de mejor forma.

“Abre una oportunidad que espero que en contexto pospandemia sepamos fortalecer. Finalmente, lo que la literatura científica muestra es que cuando familia y escuela trabajan juntas, los niños tienen mejores resultados”, concluye.

Adaptarse a nuevas circunstanciasAdemás de los cuatro puntos que se destacan en la nota principal, los especialistas creen que el año que pasó ayudó a resaltar otros conceptos claves en el ámbito educativo, como que los colegios son un aliado importante si se trata de disminuir abusos o detener la propagación del sexismo.

En este sentido, informes a nivel nacional e internacional advierten que mantener a los niños en casa los expone a eventuales hechos de violencia doméstica, mientras que revistas como la International Journal of Social Psychology han planteado que, al no socializar constantemente con otros, la opinión de familias con actitudes sexistas influye más en sus hijos, afectando, por ejemplo, su elección de carrera.

El ir y venir de noticias falsas relacionadas con el origen del coronavirus o, en este último tiempo, las falacias sobre el posible daño de las vacunas, también han puesto en la palestra la necesidad de potenciar la alfabetización mediática entre escolares, siendo necesario enseñarles a reconocer qué tomar en cuenta para reconocer fuentes confiables.

En el caso de los colegios que han reabierto, la necesidad de mantener la distancia física entre uno y otro alumno ha mostrado que la sala de clases no tiene por qué ser un espacio rígido, dando cuenta de que alternativas como enseñar al aire libre tienen cabida dentro de un mundo educativo que se adapta a nuevas circunstancias.

Fuente: El Mercurio